jueves, 9 de octubre de 2014
Teoría crítica de la justicia
Aplicado al ámbito de los cuidados de salud, una justicia entendida exclusivamente como distribución equitativa de recursos a criterio del gestor y/o del profesional que se dedica a la asistencia queda coja; solo tiene en cuenta la perspectiva de las instituciones. Desde una perspectiva humanista de la atención sanitaria, para tomar decisiones habría que contar con la opinión de todos los actores implicados (no solo profesionales, también pacientes y ciudadanos) aunque ello aumente la vulnerabilidad tanto de los profesionales como del sistema sanitario. La teoría crítica de la justicia propone una toma de decisiones siempre compartida con el paciente desde el reconocimiento recíproco.
Ana Costa
domingo, 9 de junio de 2013
Consentimiento informado, no asustado
sábado, 4 de junio de 2011
Anteproyecto de ley sobre el final de la vida
Cabe esperar que nuestros gobernantes escuchen las voces de ciudadanos y asociaciones profesionales e introduzca las enmiendas que se proponen así como que promueva, simultáneamente, la especialización profesional en Cuidados Paliativos.
Ana Costa
jueves, 17 de febrero de 2011
Argumentos a favor y en contra de las voluntades anticipadas
El pasado martes 15 la Comunitat Valenciana celebró una Jornada de Voluntades Anticipadas, en el marco de las cuales JC Siurana planteó pros y contras respecto al uso de tal documento. "Si nos atrevemos a pensar sobre el final de la vida, habremos avanzado como personas. Los argumentos en contra se preocupan por los abusos y, en consecuencia, pueden actuar como señal de alerta evitando el mal uso del documento de voluntades anticipadas".
Ana Costa
martes, 25 de enero de 2011
El paciente como experto
En nuestro país existen ya algunas iniciativas tendentes a "empoderar" a los pacientes facilitando que lleguen a ser expertos en sus padecimientos.
Ana Costa
¿Los pacientes desean que se cuente con ellos en la toma de decisiones?
Un proceso adecuado de toma de decisiones compartida implica invitar a decidir conjuntamente, pero nunca imponer al paciente la obligación de decidir.
Ana Costa
Capacidad de los pacientes para tomar decisiones, ¿qué piensan los profesionales?
A priori, habría que suponer capaces a todos los pacientes excepto casos bien definidos, como menores de edad, enfermos mentales y personas con alteración del nivel de conciencia -comas-. Incluso en esos casos, habría que poner el acento en la gradual capacidad para tomar decisiones. Es algo similar al principio jurídico de presunción de inocencia, según el cual no hay que demostrar ésta sino la culpabilidad.
Por otra parte, con frecuencia se habla de capacidad considerándola una cualidad estática no mejorable y olvidando el papel que las emociones juegan en el momento de tomar una decisión. No atender a las emociones del paciente durante el proceso de decidir tiene como consecuencia que el consentimiento informado se convierta en una herramienta defensiva.
Ana Costa
jueves, 4 de febrero de 2010
El reconocimiento recíproco promueve una cultura de paz
Es clave la aportación de Irene Comins orientada a promover una cultura de la paz. He entresacado algunos párrafos de su trabajo, adaptándolos al mundo de la salud:
Saber contextualizar el juicio moral es una manifestación de madurez moral, que considera al «yo como algo inmerso en una red de relaciones con los otros» (Benhabib, 1990). El respeto hacia el punto de vista del paciente y el esfuerzo por atender a sus necesidades, además de físicas, psíquicas y espirituales, sustenta el crecimiento y el desarrollo moral de los profesionales. Es importante proponer una relación clínica en que, sobre la base siempre imprescindible de una ética de la justicia y la excelencia profesional, intentemos comprehender las necesidades de los otros, desarrollemos nuestra capacidad de empatía para entender sus motivaciones, averigüemos qué buscan y cuáles son sus deseos. En este intento nos puede resultar de ayuda tanto la ética del cuidado como la teoría del reconocimiento.
Ana Costa
viernes, 6 de noviembre de 2009
Ni determinismo genético, ni determinismo neuronal
La dotación genética constituye la diferencia esencial entre seres vivos e inertes. La expresión fenotípica del genotipo, activa desde la constitución del cigoto humano, proporciona la identidad personal. Identidad que emerge con el cigoto y se despliega a lo largo de todo el trayecto de la existencia.
Ni genética ni neurociencias suponen una amenaza seria al frágil proyecto de libertad que constituye la intrahistoria de cada ser humano. Aunque ambas disciplinas empiezan a tener aplicaciones en el tratamiento de enfermedades, la metodología científica en la que se apoyan solo es útil para identificar interacciones o diseccionar lo vivo en sus componentes materiales. No permite crear vida, solo manipular la existente. Los instrumentos científicos resultan insuficientes para estudiar la complejidad psico-espiritual de la conciencia humana (pese a que están permitiendo comprender la interacción entre cerebro humano, moral y toma de decisiones). De acuerdo con Gracia, autores como Dawkins y Froufe mantienen que hay que evitar caer en el reduccionismo determinista (propio de mentalidades esquemáticas).
Ana Costa
miércoles, 17 de junio de 2009
¿La dignidad es un concepto inútil?
domingo, 22 de febrero de 2009
La narrativa en la relación médico-paciente
La comprensión de nosotros mismos presenta iguales rasgos de tradicionalidad que la comprensión de una obra literaria, dice Paul Ricoeur.
Narrar ayuda a comprender y, por tanto, a aceptar una situación imprevista y a buscar salidas constructivas. ¿No os parece que permitir la narración libre del paciente durante la entrevista clínica, especialmente en casos graves o de gran impacto emocional, podría tener un efecto sanador? Sin embargo, aplicando al terreno de la medicina lo que Elena Nájera concluye respecto a la filosofía, el profesional que escucha lo narrado, además de atender al universo simbólico y afectivo de quien relata, desde el ámbito del conocimiento científico en el que se le supone experto y actualizado tiene que orientar en procedimientos diagnósticos y alternativas terapéuticas. ¿Estais de acuerdo?
Ana Costa
sábado, 21 de febrero de 2009
¿Es posible conseguir reconocimiento sin reciprocidad?
Ana Costa
domingo, 1 de febrero de 2009
¿Habría que imponer el calendario infantil de vacunación, aún contra la voluntad de los padres?
Algunos padres se oponen a exponer a sus hijos a vacunas con potenciales efectos secundarios graves. ¿Habría que obligarles a vacunarlos? Yolanda García ha realizado una exhaustiva revisión del tema.
Ana Costa
lunes, 5 de enero de 2009
El reconocimiento recíproco en la relación clínica
Sólo a partir del recíproco reconocimiento es posible encontrar la mejor alternativa para resolver los problemas de salud de forma personalizada.
Ana Costa
viernes, 14 de noviembre de 2008
Muerte digna versus encarnizamiento terapéutico
Ana Costa
viernes, 19 de septiembre de 2008
La “judicialización” de la medicina: una cultura de la “sospecha”
Más que “regulación del proceso de toma de decisiones” se necesita espacios adecuados y tiempos de consulta suficientes como para que sea posible una deliberación conjunta con los pacientes que así lo deseen y documentos de apoyo que permitan recoger de forma objetiva lo expresado por éstos.
Más que “regular todos los aspectos relativos al proceso de atención para una muerte digna” se necesita dotar de recursos (humanos y materiales) a centros de salud, y unidades de atención domiciliaria y/o de cuidados paliativos, de tal forma que los pacientes que deseen morir en sus domicilios puedan recibir una atención adecuada (contemplando la posibilidad de ingresos episódicos para descargar al cuidador)
Más que prohibir “objeciones generalizadas a la norma”, estilo autoritario de gobernar (el de prohibiciones) propio de los totalitarismos e inspirado en la sospecha, es necesario impulsar una cultura de confianza hacia los profesionales los cuales, mediante argumentos basados en la evidencia científica, protocolos de actuación elaborados por los equipos de trabajo, toma de decisiones compartida con los pacientes, y registro sistemático en las historias clínicas, procuran (salvo excepciones) conseguir el mayor bien para sus pacientes evitando daños.
Por tanto, más que “reducir al máximo la variabilidad de interpretaciones” mediante leyes y otros procedimientos quirúrgicos que serían muy útiles en el caso de que la incompetencia profesional fuese lo normal y no excepcional (como es de presumir), habría que facilitar espacios y tiempos de reflexión dentro del horario de trabajo, de tal forma que se pueda registrar de forma adecuada y sin apresuramiento en las historias clínicas, revisar periódicamente y de forma conjunta los protocolos de actuación de cada centro asistencial, y analizar las decisiones que se tomaron de forma personalizada con cada uno de los pacientes, para así reducir la variabilidad y mejorar la práctica clínica a partir de y desde quienes la están realizando.
¿Es que promulgando una ley se cambiarán los estilos de trabajo? ¿O es que resulta más barato promulgar una ley que dotar de forma adecuada, en recursos humanos y materiales, a los centros sanitarios?
¿Es necesaria una ley cuando se parte de que la mayor parte de los profesionales son competentes? ¿O es que los que gobiernan y gestionan ejercen su poder desde la cultura de la sospecha y la presunción de incompetencia de los profesionales?
Ana Costa
